Serón,
al igual que el resto de los núcleos del Valle del Almanzora,
participó y conoció una temprana ocupación humana. En efecto,
las condiciones geográficas del Valle fueron utilizadas como
vía de penetración desde el mar Mediterráneo hacia las altiplanicies
de Baza-Guadix, a la vez que facilitó el asentamiento humano
desde antaño.
Las
primeras huellas humanas parecen ser que se remontan al Paleolítico,
período en el que las sociedades y comunidades se
caracterizaban por ser recolectoras y depredadoras.
Restos de esa época los encontramos en la Cueva del Collado
y en el Marchal.
El
Neolítico supone una autentica revolución con lo anterior,
puesto que se inicia ya, el paso de una economía recolectora
a otra productora, existiendo numerosos asentamientos humanos
en todo el Valle. No obstante, las excavaciones arqueológicas
y prospecciones son en cierto modo exiguas.
Los
púnicos en su avance hacia el Oeste no sólo aprovecharon la
riqueza minera de la zona (cobre en la Cueva de la paloma,
hierro en Serón…), sino que explotaron las posibilidades agrícolas
de la zona con fértiles aluviones y agua abundante.
La
llegada de los romanos hacia el año 218 a.C. y con ello la
Romanización, supuso un cambio radical en las comunidades
de la zona (lengua, derecho, administración, propiedad.),
en tanto en cuanto la aplicación de nuevas técnicas implicó
un mayor aprovechamiento en la explotación de los metales
del Valle.
Los
germanos apenas modificaron la vida económica y social de
la etapa anterior.
La
llegada de los musulmanes trajo consigo una civilización nueva
de manera que impulsa el desarrollo de la agricultura tanto
en la estructura de la propiedad de carácter minifundista,
como del regadío. Estas transformaciones agrícolas de la comarca
han perdurado hasta nuestros días, incluso después de la repoblación
tras la expulsión de los moriscos.
Numerosas
ruinas de fortalezas y torres militares árabes, han quedado
como evidencia de esta ocupación.
La
conquista del Valle del Almanzora por los Reyes Católicos,
se hizo a partir del "Adelantamiento de Murcia"
y finalizó en 1.488-89, tres años antes de la conquista del
Reino Nazarita con la toma de Granada.
Las Capitulaciones fueron en cierta medida generosa
con los vencidos, hasta el extremo que la población musulmana
continúa con sus derechos. No obstante, la llegada de algunos
pobladores cristianos, ocasionó la expulsión de algunos musulmanes,
al igual que se incitaba a la emigración voluntaria de éstos.
Con
la conquista, los Reyes Católicos recompensaron en cierta
forma a la nobleza, por sus servicios de apoyo, concediéndoles
Señoríos Jurisdiccionales, llamados Señoríos de Sierra.
En
1.490, Serón contaba con unos 300 vecinos y 1.350 habitantes.
Durante
el siglo XVI, la población morisca, que prefirió quedarse
en su antiguo territorio, va a sufrir las consecuencias de
la conquista, por lo que la vida no sería nada fácil. En efecto,
presiones no sólo religiosas, sino políticas y económicas
les obligaba a convertirse en cristianos, al igual que a abandonar
sus costumbres, tradiciones, formas de vida, lengua,etc.
Caro
Baroja resume perfectamente esta situación, al plantear que
la revuelta de los moriscos granadinos, fue en cierta manera,
provocada.
En
el año 1.568 estalla la rebelión de los moriscos de las Alpujarras
dirigidos por Aben Humeya y Aben Aboo, mientras que en el
Alto Almanzora (Serón y Tíjola) se originó en el verano
de 1.569. D.
Juan de Austria, hermano bastardo del rey Felipe II, tardó
dos años en cercar a los rebeldes, siendo conquistado Serón
en marzo de 1.570. Los
rebeldes sometidos en Serón, fueron castigados
y se les expulsó a la provincia de Córdoba.
En
1.574, Serón contaba con 143 vecinos y 644 habitantes. Los
repobladores cristianos que vinieron a esta zona, eran en
su mayoría originarios de Murcia y Albacete; si bien también
hubo de Castilla, Andalucía Occidental y Valencia. Es cierto
que la repoblación se llevó
con ciertas dificultades; la zona estaba destruida,
la inseguridad era permanente (Monfies) y las condiciones
catastróficas del último tercio del siglo XVI ( malas cosechas
y epidemias) hacían inviable una buena repoblación.
El
número de vecinos en 1.587 se calcula en 125 vecinos y 562
habitantes, observamos pues, un ligero retroceso con relación
a 1.574, de tal forma que Serón se encontraba a finales del
siglo XVI casi despoblado, lo que supuso sin duda alguna el
abandono de gran cantidad de parcelas, agravado por el desconocimiento
por parte de los nuevos repobladores de las técnicas agrícolas
utilizadas por los moriscos, así como de la orientación en
la producción de cultivos.
Desde
finales del siglo XVI hasta 1.838, la población vive exclusivamente
de una agricultura de subsistencia, con un crecimiento demográfico
lento y continuado.
El
siglo XVII, época de estancamiento económico, se caracterizó
por una crisis coyuntural y una inseguridad permanente, todo
ello ocasionado por un lado por las catástrofes naturales
que asolaron esta etapa, y por otro, por las políticas nefastas
de los gobiernos de turno.
A
finales de siglo, en 1.699, Serón contaba con 500 vecinos
y 2.000 habitantes, produciéndose cierto retroceso en 1.718
donde las cifras bajaron respectivamente a 359 vecinos y 1.436
habitantes.
A
principio del siglo XVIII, la comarca no sufrió el impacto
de la Guerra de Sucesión, desapareciendo temporalmente las
epidemias de peste, pero esto no es óbice para pensar que
no incidieran otros males, tales como la plaga de langosta
y epidemias de fiebre.
Entre
1.718 y 1753 (Catastro de Ensenada) se produjo un incremento
de población, pasando Serón a contar con 577 vecinos y 2.752
habitantes, todo ello por el impulso de algunos sectores económicos,
como el desarrollo de la ganadería porcina, y por la existencia
de dos fundiciones de hierro en Serón
y Bacares.
Según
los censos de Aranda (1.769 con 3.304 hab.) y Floridablanca
(1.783 con 3.613 hab.) coincidiendo con el reinado de Carlos
III, la evolución demográfica en Serón, continúa siendo favorable,
a pesar de ciertas adversidades ligadas a las malas cosechas
y epidemias de tifus ocurridas entre 1.772 y 1.773, que afectaron
desde Huércal-Overa hasta Baza.
Durante
el siglo XIX, posiblemente el más movido e inestable de nuestra
historia, con acepciones ideológicas y paradigmas nuevos,
como ocurrió con el liberalismo, que entre otras cosas pretendió
modernizar el país; Serón continuaba con su crecimiento lento
y pausado, llegando en 1.850 a contabilizarse una población
de 1.365 vecinos
y 5.461 habitantes, en 1.860 con 7.227 habitantes y en 1.877
con 7.587 . No obstante y a pesar de todo ello, entre 1.877
y 1.887 (7.006 hab.) se produjo una cierta regresión, ocasionada
en cierto modo, por las epidemias de cólera que afectó a la
zona en el verano de 1.885, y por otro lado por las malas
cosechas que originaron crisis de subsistencia.
Ya
en el siglo XX, y en el período 1.900-1.920 (8.264 hab.),
Serón alcanza
cotas importantes desde el punto de vista demográfico, ligado
sin duda alguna a la explotación del mineral de hierro en
los criaderos de Serón-Bacares. En efecto, es una evidencia
objetiva la correlación existente en estos años entre la explotación
de hierro y el incremento demográfico de la zona, y a ello
habría que añadir, como no, la atracción que se ejerce sobre
el capital extranjero que invertiría en estos yacimientos.
Por otro lado, no se puede soslayar la importancia que tuvo
la construcción de viviendas y la línea férrea Lorca-Baza,
que se utilizó como medio de transporte para el embarque
del mineral de hierro en Aguilas.
La
década 1.920-1.930, período de estabilidad política con la
dictadura del general Primo de Rivera, se caracterizó por
las grandes inversiones que se llevaron a cabo, sobre todo,
en obras públicas, llegando a cuantificarse en el municipio
de Serón unos 9.361 habitantes (1.930), cifra nunca alcanzada
anteriormente.
Tras
la Guerra Civil española
y durante
la posguerra, el sistema socio-económico del país transcurrió
por unos momentos difíciles (estancamiento y regresión), tanto
por la situación interna de autarquía, como por la externa
de aislamiento. Durante estos años, Serón pierde población,
aunque bien es verdad que la tendencia generalizada se orienta
hacia una relativa estabilidad, estabilidad ligada a las condiciones
excepcionalmente difíciles mencionadas anteriormente.
En
efecto, en 1.940 se contabilizan una población de 7.091 habitantes;
en 1.950 el descenso es exiguo, llegando a 6.739
pobladores, disminución causada en cierta medida a
la reducción de la actividad minera, y a una mejora sensible
en las condiciones socioeconómicas del país; en la década
posterior se produjo un ligero incremento llegándose a 7.155
habitantes. A partir de estas fechas, el declive de Serón
sería un hecho evidente, son los años del boom emigratorio,
de la política económica desarrollista que asegura los desequilibrios
regionales campo-ciudad, regiones subdesarrolladas (Andalucía)
- regiones desarrolladas (Cataluña), países mediterráneos(
España) -países centroeuropeos (Alemania), del cierre de las
minas (1.968) y todo ello ocasionado, por el desajuste existente
entre la población de Serón y las posibilidades económicas
y de trabajo que se le ofrece a ésta.
Las
consecuencias derivadas de estos problemas, se sintetizan
en un abandono paulatino de las labores agrícolas, la despoblación
que origina, sin duda alguna, un envejecimiento progresivo
de la población, y el rechazo por parte de la juventud a estabilizarse
en el municipio que consideran poco atractivo y sin posibilidad
de futuro.
En
1.975 la población de Serón disminuyó a 4.476 hab., y en 1.981
alcanza la cota más baja de su historia más reciente, unos
3.519 hab., con una densidad media de 21,2 hab/km2, y una
tasa de masculinidad del 98%. Con ello se evidencia un ligero
retorno de algunos de sus hijos emigrados, que consideran
que las regiones atractivas de los años 60, han perdido tal
condición como consecuencia de los efectos de la crisis de
1.973.
Actualizando
algunos datos
de la reseña publicada en agosto de 1.985 y con la
misma superficie municipal ( 165,9 Kms2 ), la población de
derecho al 1/1/1.998 es de 2.673 habitantes, de los cuales
1.298 son varones y 1.375 mujeres, con una variación con relación
a 1.981 de -26,9% y con una densidad demográfica de 16,1 hab/km2.
En cuanto algunos índices económicos y de consumo destacamos
los siguientes, la tasa de paro es de 0,7% de la población
censada, el número de teléfonos es de 806,
el número de vehículos a motor es de 1.103, el número
de oficinas bancarias es de
2, el número de establecimientos industriales es de
35, el de establecimientos
comerciales/mayoristas es de 7, el de minoristas 43, el número
de bares es de 14, el índice de actividad económica es de
3, y la renta
familiar media por persona de Serón oscila entre 1,000.000
y 1,125.000 ptas.